lunes, 9 de septiembre de 2013

TU SANGRE ES MI SANGRE

Puesto que los Mecanos no estaban preparados para escuchar al Profeta Muhammad (saws) sin ningún prejuicio; el Profeta (saws) dirigió sus esfuerzos hacia las tribus vecinas.

Estos eran los años más difíciles para él y para los musulmanes en general. Durante mucho tiempo, trató que su voz fuera escuchada, pero no recibió respuestas positivas de casi nadie; hasta que se encontró con los Medinenses. Tiempo después, fijaron un encuentro en un lugar llamado Aqaba cerca de La Meca y unos sesenta musulmanes de Medina convertidos recientemente juraron protegerlo al igual que protegían a sus esposas e hijos, incluso si tuvieran que enfrentarse al mundo entero. Uno de ellos preguntó con curiosidad:
"¡Oh, mensajero de Allah! Si tienes éxito en el futuro ¿regresarás junto a tus parientes y a tu ciudad?"
Él (saws) respondió confidencialmente: "Tu sangre es mi sangre. Tu necrópolis es mi necrópolis. Estoy en ti y tú estás en mí."

Y eso es exactamente lo que cumplió. Un día, la península Arábica entera, incluida La Meca, lo aceptó. Pero él, justo como había prometido, regresaba a Medina luego de cada campaña. Medina se convirtió en su hogar y en su ciudad natal hasta su muerte. Murió allí, fue enterrado allí, y todavía sigue allí en Medina.

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