e-Gestió
lunes, 9 de septiembre de 2013
MI PADRE, EL PROFETA AARÓN
Algunas personas solían llamar a Safiya, una de las esposas del Profeta Muhammad (saws), "muchacha judía", para molestarla. Safiya con tristeza se dirigió al Profeta (saws) para contarle la situación y él (saws)le aconsejó: "Cuando alguien nuevamente te llame así, respóndele: Mi esposo es el Profeta Muhammad, mi Padre es el Profeta Aarón y mi tío es el Profeta Moisés. En esto, ¡estoy en mejor situación que tú!"
NO PUEDES HACER QUE TU HIJA SE CASE POR LA FUERZA
Uno de los compañeros del Profeta Muhammad (saws) estaba a punto de casar a su hija con un hombre al que ella no quería.
La muchacha se dirigió al Profeta Muhammad (saws) para remediar su situación: "¡Profeta de Allah! Mi padre me va a casar por la fuerza con el hijo de mi tío, a pesar de que yo no quiero."
El Profeta Muhammad (saws) llamó al padre y le dijo: "No tienes derecho de hacer que tu hija se case con alguien que no quiere."
El padre se arrepintió y la boda se canceló.
La muchacha se dirigió al Profeta Muhammad (saws) para remediar su situación: "¡Profeta de Allah! Mi padre me va a casar por la fuerza con el hijo de mi tío, a pesar de que yo no quiero."
El Profeta Muhammad (saws) llamó al padre y le dijo: "No tienes derecho de hacer que tu hija se case con alguien que no quiere."
El padre se arrepintió y la boda se canceló.
¡AY MI ESPOSA!
Durante un viaje, el camello que llevaba a Aisha (as) comenzó repentinamente a correr. El Profeta Muhammad (saws) exclamó: "¡Ay mi esposa!"
Y no se tranquilizó hasta que el camello fue atrapado y el peligro acabó.
Y no se tranquilizó hasta que el camello fue atrapado y el peligro acabó.
NUESTRA INTENCION NO ERA ESTA
El Profeta Muhammad (saws) y Aisha (as) mantuvieron una pequeña discusión. Finalmente decidieron llevar el asunto a un arbitraje.
El Profeta (saws) sugirió a Abu Bakr (ra), el padre de Aisha (as) como mediador. Aisha aceptó y tan pronto como el Profeta (saws) comenzó a relatar el tema a Abu Bakr, Aisha interrumpió su discurso y le advirtió: "Sé justo en tus palabras."
Abu Bakr (ra) consideró esta advertencia como una insolencia contra el Profeta Muhammad (saws) y abofeteó a su hija. El Profeta (saws) se quedó atónito y mientras consolaba a Aisha (as), reprendió severamente a Abu Bakr (ra): "¡Abu Bakr! No era esta nuestra intención al hacerte mediador."
El Profeta (saws) sugirió a Abu Bakr (ra), el padre de Aisha (as) como mediador. Aisha aceptó y tan pronto como el Profeta (saws) comenzó a relatar el tema a Abu Bakr, Aisha interrumpió su discurso y le advirtió: "Sé justo en tus palabras."
Abu Bakr (ra) consideró esta advertencia como una insolencia contra el Profeta Muhammad (saws) y abofeteó a su hija. El Profeta (saws) se quedó atónito y mientras consolaba a Aisha (as), reprendió severamente a Abu Bakr (ra): "¡Abu Bakr! No era esta nuestra intención al hacerte mediador."
AQUELLAS DOS PERSONAS
La Emigración, que es el comienzo del calendario Islámico, había comenzado. Uno a uno, a medio metro de la cueva, en la ladera de una montaña cerca de La Meca en la que el Profeta Muhammad (saws) y Abu Bakr (ra) se habían ocultado; doscientos enemigos armados desde arriba hasta abajo movieron hasta la última piedra. Lo que les evitó extender sus cabezas un poquito más y ver al Profeta Muhammad (saws) y a su compañero (ra) fue la tela de araña y el nido de pájaro en la puerta de la cueva.
En aquellos peligrosos momentos que la vida de ambos dependía de una espada, el Profeta Muhammad (saws) con fe y paz interior, calmó la ansiedad de su amigo: "Hermano mío, "No te apenes, ni te aflijas, que Allah está con nosotros. ¿Acaso no piensas que entre dos compañeros el tercero es Allah?"
En aquellos peligrosos momentos que la vida de ambos dependía de una espada, el Profeta Muhammad (saws) con fe y paz interior, calmó la ansiedad de su amigo: "Hermano mío, "No te apenes, ni te aflijas, que Allah está con nosotros. ¿Acaso no piensas que entre dos compañeros el tercero es Allah?"
EMBOSCADA NOCTURNA EN MEDINA
Una noche se escuchó un gran ruido en Medina y se temió que el enemigo hubiera puesto una emboscada en la ciudad. Se tomaron inmediatamente las medidas necesarias y se establecieron las posiciones de defensa; pero en ese momento montado en un caballo sin montura y con una espada alrededor de su cuello el Profeta Muhammad (saws) salió de la oscuridad. Venía de las afueras de la ciudad diciendo: "¡No teman, no hay peligro!", y el pueblo se calmó. Más tarde se dieron cuenta que el Profeta Muhammad (saws) había tomado su espada tan pronto se sintió el ruido y había saltado al caballo más cercano para comprobar uno por uno los puntos que presentaban un peligro potencial; sin pretender que ningún otro lo hiciera en su lugar.
DEUDA DE UNA MADRE
Cierto día, un compañero fue a quejarse ante el Profeta Muhammad (saws) de su madre:
-“Su carácter y su moral son malos”, dijo.
El Profeta (saws) le replicó:
-“Ella no tenía mal carácter cuando te llevó en su vientre durante nueve meses.”
-“¡Oh Mensajero de Allah!, ¡ella en verdad posee un mal carácter!”
-“Ella no tenía mal carácter cuando te amamantó durante tus primeros dos años de vida”, respondió.
El hombre insistió:
-“Pero ella no tiene mal carácter cuando se queda en vela debido a ti, y además ya he pagado la deuda debido a su sacrificio hacia mí.”
-“¿Qué has hecho?”, le preguntó el Mensajero (saws)
-“Le he pagado el peregrinaje.”
Una amarga sonrisa se trazó en los labios del Profeta (saws):
-“No has pagado la deuda con el esfuerzo de un simple trabajo.”
-“Su carácter y su moral son malos”, dijo.
El Profeta (saws) le replicó:
-“Ella no tenía mal carácter cuando te llevó en su vientre durante nueve meses.”
-“¡Oh Mensajero de Allah!, ¡ella en verdad posee un mal carácter!”
-“Ella no tenía mal carácter cuando te amamantó durante tus primeros dos años de vida”, respondió.
El hombre insistió:
-“Pero ella no tiene mal carácter cuando se queda en vela debido a ti, y además ya he pagado la deuda debido a su sacrificio hacia mí.”
-“¿Qué has hecho?”, le preguntó el Mensajero (saws)
-“Le he pagado el peregrinaje.”
Una amarga sonrisa se trazó en los labios del Profeta (saws):
-“No has pagado la deuda con el esfuerzo de un simple trabajo.”
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