Cierto día, un compañero fue a quejarse ante el Profeta Muhammad (saws) de su madre:
-“Su carácter y su moral son malos”, dijo.
El Profeta (saws) le replicó:
-“Ella no tenía mal carácter cuando te llevó en su vientre durante nueve meses.”
-“¡Oh Mensajero de Allah!, ¡ella en verdad posee un mal carácter!”
-“Ella no tenía mal carácter cuando te amamantó durante tus primeros dos años de vida”, respondió.
El hombre insistió:
-“Pero ella no tiene mal carácter cuando se queda en vela debido a ti, y además ya he pagado la deuda debido a su sacrificio hacia mí.”
-“¿Qué has hecho?”, le preguntó el Mensajero (saws)
-“Le he pagado el peregrinaje.”
Una amarga sonrisa se trazó en los labios del Profeta (saws):
-“No has pagado la deuda con el esfuerzo de un simple trabajo.”
No hay comentarios:
Publicar un comentario