lunes, 9 de septiembre de 2013

MI PADRE, EL PROFETA AARÓN

Algunas personas solían llamar a Safiya, una de las esposas del Profeta Muhammad (saws), "muchacha judía", para molestarla. Safiya con tristeza se dirigió al Profeta (saws) para contarle la situación y él (saws)le aconsejó: "Cuando alguien nuevamente te llame así, respóndele: Mi esposo es el Profeta Muhammad, mi Padre es el Profeta Aarón y mi tío es el Profeta Moisés. En esto, ¡estoy en mejor situación que tú!"

NO PUEDES HACER QUE TU HIJA SE CASE POR LA FUERZA

Uno de los compañeros del Profeta Muhammad (saws) estaba a punto de casar a su hija con un hombre al que ella no quería.

La muchacha se dirigió al Profeta Muhammad (saws) para remediar su situación: "¡Profeta de Allah! Mi padre me va a casar por la fuerza con el hijo de mi tío, a pesar de que yo no quiero."
El Profeta Muhammad (saws) llamó al padre y le dijo: "No tienes derecho de hacer que tu hija se case con alguien que no quiere."

El padre se arrepintió y la boda se canceló.

¡AY MI ESPOSA!

Durante un viaje, el camello que llevaba a Aisha (as) comenzó repentinamente a correr. El Profeta Muhammad (saws) exclamó: "¡Ay mi esposa!"
Y no se tranquilizó hasta que el camello fue atrapado y el peligro acabó.

NUESTRA INTENCION NO ERA ESTA

El Profeta Muhammad (saws) y Aisha (as) mantuvieron una pequeña discusión. Finalmente decidieron llevar el asunto a un arbitraje.
El Profeta (saws) sugirió a Abu Bakr (ra), el padre de Aisha (as) como mediador. Aisha aceptó y tan pronto como el Profeta (saws) comenzó a relatar el tema a Abu Bakr, Aisha interrumpió su discurso y le advirtió: "Sé justo en tus palabras."

Abu Bakr (ra) consideró esta advertencia como una insolencia contra el Profeta Muhammad (saws) y abofeteó a su hija. El Profeta (saws) se quedó atónito y mientras consolaba a Aisha (as), reprendió severamente a Abu Bakr (ra): "¡Abu Bakr! No era esta nuestra intención al hacerte mediador."

AQUELLAS DOS PERSONAS

La Emigración, que es el comienzo del calendario Islámico, había comenzado. Uno a uno, a medio metro de la cueva, en la ladera de una montaña cerca de La Meca en la que el Profeta Muhammad (saws) y Abu Bakr (ra) se habían ocultado; doscientos enemigos armados desde arriba hasta abajo movieron hasta la última piedra. Lo que les evitó extender sus cabezas un poquito más y ver al Profeta Muhammad (saws) y a su compañero (ra) fue la tela de araña y el nido de pájaro en la puerta de la cueva.

En aquellos peligrosos momentos que la vida de ambos dependía de una espada, el Profeta Muhammad (saws) con fe y paz interior, calmó la ansiedad de su amigo: "Hermano mío, "No te apenes, ni te aflijas, que Allah está con nosotros. ¿Acaso no piensas que entre dos compañeros el tercero es Allah?"

EMBOSCADA NOCTURNA EN MEDINA

Una noche se escuchó un gran ruido en Medina y se temió que el enemigo hubiera puesto una emboscada en la ciudad. Se tomaron inmediatamente las medidas necesarias y se establecieron las posiciones de defensa; pero en ese momento montado en un caballo sin montura y con una espada alrededor de su cuello el Profeta Muhammad (saws) salió de la oscuridad. Venía de las afueras de la ciudad diciendo: "¡No teman, no hay peligro!", y el pueblo se calmó. Más tarde se dieron cuenta que el Profeta Muhammad (saws) había tomado su espada tan pronto se sintió el ruido y había saltado al caballo más cercano para comprobar uno por uno los puntos que presentaban un peligro potencial; sin pretender que ningún otro lo hiciera en su lugar.

DEUDA DE UNA MADRE

Cierto día, un compañero fue a quejarse ante el Profeta Muhammad (saws) de su madre:
-“Su carácter y su moral son malos”, dijo.
El Profeta (saws) le replicó:
-“Ella no tenía mal carácter cuando te llevó en su vientre durante nueve meses.”
-“¡Oh Mensajero de Allah!, ¡ella en verdad posee un mal carácter!”
-“Ella no tenía mal carácter cuando te amamantó durante tus primeros dos años de vida”, respondió.
El hombre insistió:
-“Pero ella no tiene mal carácter cuando se queda en vela debido a ti, y además ya he pagado la deuda debido a su sacrificio hacia mí.”
-“¿Qué has hecho?”, le preguntó el Mensajero (saws)
-“Le he pagado el peregrinaje.”
Una amarga sonrisa se trazó en los labios del Profeta (saws):
-“No has pagado la deuda con el esfuerzo de un simple trabajo.”

ABU BAKR ME CONFIRMÓ

Abu Bakr (ra) y Omar (ra) tuvieron una disputa. Cuando el Profeta Muhammad (saws) vio que Abu Bakr (ra) se lamentaba, intervino reuniendo a sus compañeros frente a él: "Allah me ha enviado a vosotros como un profeta. Cuando me llamaron mentiroso, Abu Bakr me confirmó. Cuando se hicieron mis enemigos, él me protegió con su vida y con sus posesiones. Por amor a esos días, que nadie mas moleste a mi compañero."

A partir de ese día todos tuvieron un cuidado particular por no herir los sentimientos de Abu Bakr.

EL REGALO DE LA AMIGA DE JADIYAH

Jadiyah (as) había partido al Más Allá hacía tiempo, y su cuerpo yacía en los territorios de La Meca, mientras que el Profeta Muhammad (saws) había tenido que emigrar hacia Medina.

Una de las amigas de Jadiyah también se encontraba entre los emigrados, y según relató Enes el hijo de Malik, cuando se le entregaba un regalo al Profeta (saws) solía enviárselo a esta mujer diciendo: "Puesto que ella era muy amiga de Jadiyah y la quería mucho."

MEJOR QUE JADIYAH

Aisha (as) un día no pudo aguantar más el hecho de que el nombre de Jadiyah (as) no dejaba de estar en la boca del Profeta Muhammad (saws), y dijo: "¡Mensajero de Allah! ¿Acaso Allah no te ha dado esposas
más jóvenes, mejores y más hermosas?" Por supuesto ella se refería a ella misma.

El Profeta Muhammad (saws) respondió siendo consciente de la posibilidad de lastimar el corazón de su esposa pero siendo fiel a lo que sentía hacia su primer amor Jadiyah (as).
"Juro que Allah no me dio mejor esposa que ella (as). Cuando todos negaban mi profecía, ella me aprobó. Cuando todos me acusaban de ser un mentiroso, ella me confirmó. Cuando todos me negaban todo, ella me confió sus mercancías y su bondad. Ella me dio seis hijos."

Aisha (as) dejó pasar sus propias palabras y guardó silencio.

TU SANGRE ES MI SANGRE

Puesto que los Mecanos no estaban preparados para escuchar al Profeta Muhammad (saws) sin ningún prejuicio; el Profeta (saws) dirigió sus esfuerzos hacia las tribus vecinas.

Estos eran los años más difíciles para él y para los musulmanes en general. Durante mucho tiempo, trató que su voz fuera escuchada, pero no recibió respuestas positivas de casi nadie; hasta que se encontró con los Medinenses. Tiempo después, fijaron un encuentro en un lugar llamado Aqaba cerca de La Meca y unos sesenta musulmanes de Medina convertidos recientemente juraron protegerlo al igual que protegían a sus esposas e hijos, incluso si tuvieran que enfrentarse al mundo entero. Uno de ellos preguntó con curiosidad:
"¡Oh, mensajero de Allah! Si tienes éxito en el futuro ¿regresarás junto a tus parientes y a tu ciudad?"
Él (saws) respondió confidencialmente: "Tu sangre es mi sangre. Tu necrópolis es mi necrópolis. Estoy en ti y tú estás en mí."

Y eso es exactamente lo que cumplió. Un día, la península Arábica entera, incluida La Meca, lo aceptó. Pero él, justo como había prometido, regresaba a Medina luego de cada campaña. Medina se convirtió en su hogar y en su ciudad natal hasta su muerte. Murió allí, fue enterrado allí, y todavía sigue allí en Medina.

sábado, 7 de septiembre de 2013

FIEL A SU PALABRA

Dos musulmanes fueron capturados por los mecanos mientras intentaban emigrar a Medina y encontrarse con el Profeta Muhammad (saws). Los mecanos les hicieron jurar que no usarían armas contra ellos, luego los dejaron libres y pudieron completar la emigración.

Llegaron a Medina y encontraron a los musulmanes justo en la víspera de la campaña de Badr. Al encontrarse con el Profeta (saws) le contaron el juramento que habían tenido que tomar.

El ejército enemigo superaba tres veces el número de hombres del ejército musulmán. A pesar de esto, el Profeta Muhammad (saws) no aceptó que el juramento tomado sea infringido por lo que les indicó la ciudad de Medina ubicada detrás de los compañeros que ya estaban en formación y agregó:  "Debéis regresar, nosotros mantendremos vuestro juramento bajo cualquier circunstancia."

Sólo necesitamos a Allah y Allah es el único que puede ayudarnos.

LEAL INCLUSO AL ENEMIGO

Abu Rafi, quien fue enviado como emisario desde La Meca al Profeta Muhammad (saws), se convirtió en musulmán a los pocos días, bajo la influencia de lo que había visto y experimentado en Medina. Con la nueva fe que había adoptado, expresó el deseo de permanecer en Medina y entregó su dimisión como embajador. Pero el Profeta (saws) no la aceptó.
"No puedo infringir el tratado y no puedo ampararte como embajador. Después de tu regreso a La Meca, si todavía piensas de la misma manera, entonces puedes regresar y te saludaremos y aceptaremos como nuestro hermano."

Abu Rafi regresó a La Meca; luego emigró y se instaló en Medina como musulmán.

LEALTAD PARA CON LOS MEDINENSES

Unos días antes de su partida al Más Allá, el Profeta Muhammad (saws) se subió al púlpito con dificultad y se dirigió a los Medinenses emigrantes que doblaban a la población de la ciudad varias veces.
"Traten bien a los nativos de Medina porque los hombres se multiplicarán, pero el número de verdaderos Medinenses no aumentará. Me han dado refugio. Devuelvan sus buenos actos con buenos actos, y perdonen sus malas acciones."

LA SIERVA DE LA MEZQUITA

Una anciana era la encargada de realizar los trabajos en la mezquita de Medina. Era una musulmana pobre y silenciosa. Durante tres días el Profeta Muhammad (saws) no la vio y sintió curiosidad por saber donde estaba. Sus compañeros le informaron de que había fallecido y que había sido enterrada.

El Profeta Muhammad (saws) ofendido y con sorpresa les dijo: "¿No debieron haberme informado?"

Fue hasta la sepultura y dirigió las plegarias del entierro, recitando varias veces las oraciones.

ALCANZA EL MARTIRIO EN SU REGAZO

Said el hijo de Mu’adh, uno de los primeros musulmanes de Medina y que estuvo al lado del Profeta Muhammad (saws) en los momentos de angustia, fue mortalmente herido en una batalla librada contra los judíos. Después de sufrir agonía durante días, el momento de la muerte finalmente llegó. El Profeta Muhammad (saws) se encontraba a su lado. La herida se abrió de repente y la sangre comenzó a brotar. Ambos se abrazaron y la cara del Profeta (saws), su barba y su ropa se mancharon de sangre. Los demás compañeros intentaron separarlos pero ellos continuaron abrazados y llorando. Said dio su último aliento en el regazo del Profeta Muhammad (saws).

EL CENTINELA

El Profeta Muhammad (saws) se encontraba frente a un ejército de más de diez mil hombres en dirección a La Meca hacia la mayor victoria de su vida. En toda Arabia se había reconocido su soberanía.

Mientras marchaba a la cabeza del ejército observó que en su camino una perra había dado a luz a sus cachorros. Llamó a Ju’ayl el hijo de Suraqah, y le ordenó que se parara en guardia frente a la madre y sus
cachorros hasta que todo el ejército hubiera pasado para protegerlos de un atropello seguro.

La perra y sus cachorros no fueron perturbados, aunque el ejército de diez mil hombres tuvo que cambiar de dirección.

ESTE ANIMAL QUE NO HABLA

Un día, el Profeta Muhammad (saws) se encontraba caminando y vio a un camello cuyo vientre estaba pegado a su lomo por hambre. Su rostro se nubló y se dirigió al dueño del camello: "¡Teme a Allah mientras cuidas a este camello que no puede hablar!"

DELANTE DE LOS OJOS DE LA OVEJA

Su primo Abdullah el hijo de Abbas, relató: "Un día, estábamos yendo a un sitio con el Mensajero de Allah y en el camino vimos a alguien que había atado a un carnero para matarlo, y estaba afilando el cuchillo adelante del animal. El Profeta Muhammad (saws) le gritó: "¿Quieres matar a este animal una y otra vez?"

NADIE MÁS PUEDE TOCARTE

El Profeta Muhammad (saws) se encontraba sentado con sus compañeros. De repente un camello se acerca a toda velocidad y se detiene a su lado. Su actitud era la de alguien que buscaba refugio. Un poco más tarde, llegaron los propietarios que lo estaban persiguiendo.

-"¡Oh, Mensajero de Allah!", dijeron. "Este es nuestro camello, lo estamos buscando desde hace tres días y finalmente lo encontramos a tu lado."

El camello estaba parado detrás del Profeta (saws), y el Mensajero de Allah (saws) se dirigió a los propietarios sin soltar la soga del cuello del camello: "Sin embargo, su camello tiene quejas acerca de ustedes."
Los propietarios, asombrados, preguntaron: "¡Oh, Mensajero de Allah! ¿Qué estás diciendo?"

El Profeta Muhammad (saws) les dijo: "Creció a su lado, ha llevado miles de cargas en su espalda para ustedes, es más, les ha dado un montón de crías, y en el final, ustedes deciden matarlo y comer su carne."
"Si, Mensajero de Allah, así es exactamente" respondieron.

El Profeta Muhammad (saws) sacó cien monedas de plata de su bolsillo y compró el camello. Volviéndose al animal, le dijo: "¡Camello, vete! Por la causa de Allah eres libre y nadie puede volver a tocarte."

ÉL LO COMPRÓ PRIMERO

Uno de los compañeros más pobres del Profeta Muhammad (saws) se había casado y se encontraba en el momento más delicado de su pobreza. El Profeta (saws), que deseaba liberar a su compañero de este momento de angustia pero sin causarle ningún perjuicio en su orgullo, le preguntó a Yabir cuales eran sus posesiones. Pero Yabir no poseía otra cosa que un débil camello.

El Profeta Muhammad (saws) le ofreció un trato y acordó pagar el precio del camello luego de su regreso de un viaje. Al volver a Medina pagó su deuda y cuando la transacción hubo terminado, el Profeta (saws) le dio el camello a Yabir como un regalo.

Un incrédulo que había escuchado lo sucedido le preguntó con insistencia: ¿Porqué primero comprarle el camello y luego dárselo como regalo?

Más tarde, esa noche, el Profeta Muhammad (saws) rezó largo tiempo por la felicidad de Yabir en este mundo y en el otro.